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El COVID en invierno

¿Qué más podemos hacer para esquivar el COVID?

Ha pasado mucho tiempo desde que ese molesto visitante, el COVID-19, nos instaló una epidemia que, en lo aparente, podría empeorar ahora que estamos en invierno. De hecho, ya sin pandemia, las estaciones frías son pasto para nuevos cuadros respiratorios y que los ya existentes se compliquen.

Antes que con los virus circulantes, un hecho bastante curioso tiene que ver con la nutrición. Varios estudios señalan que la deficiencia aguda o subaguda de nutrientes como la Vitamina D (que se forma bajo la piel cuando nos exponemos al sol), Zinc y selenio contribuyen a la disminución en las defensas (especialmente en las enfermedades relacionadas con la edad como diabetes, hipertensión, EPOC y enfermedad coronaria), haciendo de esta forma que las personas mayores sean mucho más sensibles a las infecciones respiratorias que las personas jóvenes.

La vitamina D, aparte de mantener un rol fundamental en el proceso de depósito de calcio en los huesos, trabajo muscular y del cerebro, también estimula la maduración de células de defensa haciendo que éstas respondan de mejor manera a los virus respiratorios. Se ha visto que ejerce su protección disminuyendo las posibilidades de infección por COVID al estimular tanto las respuestas inmunitarias adquiridas como las innatas, haciendo que la respuesta sea mucho más efectiva, pero ello, siempre y cuando nuestros niveles de vitamina D se mantengan altos antes de la enfermedad. Es decir, a costumbres sanas (sol, buena alimentación, vida en el exterior), vida sana. Es por esta razón que las personas que por una u otra razón se exponen escasamente al sol, van a tener una menor respuesta orgánica frente a las enfermedades del invierno. Y actualmente en añadidura, como enfermedad respiratoria severa tenemos al COVID-19.

¿Qué tiene que ver la nutrición?

La poca exposición al sol disminuye la formación de vitamina D y la forma de compensar esta disminución es aumentando en la dieta la ingesta de pescados grasos y productos lácteos enriquecidos. El problema está en que nuestra dieta no aporta suficiente, y en los ancianos por la situación propia de la edad, no solo no se fabrica suficientemente, sino que no se consume lo necesario en el alimento, situación que se complica aún más con poca exposición solar. Aquí es donde requerimos de apoyo externo con pequeñas dosis complementarias.

De hecho, los grupos de alto riesgo de enfermedad (raza negra, tercera edad, obesos, con enfermedades crónicas, o mal alimentados, por mencionar algunos) son quienes más beneficios tendrán con este aporte. Quienes están estudiando el problema nos dejan varias conclusiones:

  1. La vitamina D es segura (excepto en tuberculosis y sarcoidosis)
  2. Una dosis diaria muy pequeña es suficiente para estimular el sistema inmune.
  3. Hay que tener presente que este estímulo protector puede tomar varios meses en desarrollarse.
  4. Los niveles de vitamina D en sangre deben controlarse periódicamente.
  5. Se debe suplementar especialmente en la tercera edad.

De cualquier manera, ante la estación especialmente fría por la que pasamos, en la que las enfermedades infecciosas respiratorias especialmente se presentan y en la actualidad que estamos en la temporada de más alta tasa de infecciones por COVID 19, la suplementación de dosis añadidas de vitamina D por su médico de familia, serán de gran beneficio y definitivamente no peligrosas. Pero tenga en cuenta: no es un problema a solucionar únicamente en nuestros mayores. El resto de la familia también gozará de los beneficios del uso de este aporte vitamínico.

No dude en consultarlo con nuestro médico de familia Martín Mora, que entrará a formar parte del equipo del Centro de Especialidades Isabel García en los próximos días en horario de 9:00 a 13:00. Si quieres pedir cita con él, llama al 981 258 695 y nuestras administrativas te

Fuente Bibliográfica
Bergman, P. The link between vitamin D and COVID-19: distinguishing facts from fiction. J Intern Med. 2021;289(1):131-133. doi:10.1111/joim.13158
Alexander J, Tinkov A, Strand TA, Alehagen U, Skalny A, Aaseth J., Early Nutritional Interventions with Zinc, Selenium and Vitamin D for Raising Anti-Viral Resistance Against Progressive COVID-19. Nutrients. 2020;12(8):2358. Published 2020 Aug 7. doi:10.3390/nu12082358