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Callos: no te autodiagnostiques

El heloma o callo es una de las patologías más habituales en nuestros pies. Es una lesión asociada a un roce o presión excesiva y que deriva en el endurecimiento de la piel afectada. Además del roce o presión excesiva debido a un calzado incorrecto o poco adecuado, también se puede deber a alteraciones de la biomecánica, óseas u otras patologías de la piel. Y, muchas veces, por falta de conocimiento, las personas afectadas por callos, acaban usando un producto que promete la eliminación definitiva de estas lesiones conocido como callicida. Los podólogos desaconsejan su uso por las repercusiones negativas que puede traerle a la salud de nuestros pies.

Existen varios tipos de callos

El duro, clavo o heloma acostumbra a aparecer en el dorso de los dedos o bajo los metatarsianos debido a deformidades digitales.

El blando se sitúa entre los dedos y tiene su origen en molestias continuas al calzarse.

Y el heloma neurovascular, de los más dolorosos, ya que el núcleo de éste comprime o estrangula a un nervio superficial de la piel y, en ocasiones, a un capilar sanguíneo.

Los callicidas

Aunque no está aconsejado, entre los tratamientos más sonados entre la población general se encuentran los callicidas. Su aplicación está desaconsejada, ya que cuenta con agentes químicos, principalmente, ácido salicílico. Puede quemar e incluso destruir los tejidos orgánicos, por lo que hay un alto riesgo de quemadura e infección derivada. Además, suele implicar más dolor, la quemadura no queda delimitada a la zona del callo (afectando también a la piel sana y, en los casos más extremos, puede llegar a afectar al tejido graso y óseo) y no por la agresividad del tratamiento se asegura la eliminación del callo.

Por otro lado, el peligro de este producto radica en que muchas veces se aplica sin consultar previamente a un especialista, por lo que se puede llegar a confundir el callo con otra lesión como pueden ser durezas, verrugas o incluso juanetes.

Asimismo, se trata de un producto contraindicado para diabéticos, ya que un contacto prolongado les puede provocar úlceras en los pies; para personas con insuficiencia renal grave, porque puede provocar una reducción del nivel de glucosa; y para personas con problemas de circulación o alérgicas al ácido salicílico.

Los helomas podrán eliminarse definitivamente si se compensa la alteración que los provoca mediante un estudio de la pisada o con diferentes productos ortésicos, como separadores o protectores de silicona a medida para los dedos o suelas para la planta del pie. Asimismo, de ser necesario, también se puede recurrir a tratamientos quirúrgicos, siendo la técnica más frecuente la quiropodia o tratamiento con bisturí, fresas u otros dispositivos.

El podólogo

En conclusión, la mejor decisión que puede tomar una persona ante la sospecha de callos en sus pies es acudir a un especialista en podología para que este decida cuál será el tratamiento más efectivo para cada caso, así como determinar a qué se debe a su aparición.

Como pacientes, debemos concienciarnos de la importancia de visitar a nuestro podólogo para tratar las patologías que puedan afectar a nuestros pies, así como de descartar el autodiagnóstico y aplicación de callicidas e incluso de remedios caseros.

Puedes pedir cita con María Isabel Muñoz a través de nuestro formulario, del 981258695 o escribiendo un correo electrónico a info@ig-especialidades.com

 

Bibliografía:
Pérez, B. (2012). «Las callosidades de los pies. Consultorio de La Región.»
«Recomendaciones para un buen uso de los callicidas» (2015). Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana.
«Uso de callicidas: ¿recomendable o no?» (2019). Clínica Teknos.