25S: Día Internacional de la ataxia

La ataxia es un trastorno caracterizado por la disminución de la capacidad para coordinar los movimientos. Se suele manifestar como un temblor en las partes del cuerpo durante la realización de movimientos voluntarios y dificultades para realizar movimientos precisos o para mantener el equilibrio.

No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma característico de otros procesos degenerativos que cursan además de ataxia con muchos otros síntomas. La mayoría son progresivas, suelen aparecer con una falta de equilibrio al caminar y acabar provocando una alta incapacidad. Estos síntomas pueden aparecer en cualquier etapa de la vida.

Existen más de 200 tipos de ataxia:

Pueden ser hereditarias: como en el caso de la ataxia de Friedreich, una de las más conocidas.

Y las no hereditarias: propias de cada sujeto.

La SCA36 es un tipo de ataxia heredogenerativa de inicio tardío y lenta progresión, descrita inicialmente en Japón y en Galicia, por eso es más conocida como “Ataxia da Costa da Morte” por ser en esta zona en donde se encuentra el mayor número de casos.

Diagnóstico

Se tiene muy en cuenta si es un caso hereditario o no. Se realizan pruebas genéticas que permitirán definirla. Pero si después del examen genético no se encuentra la mutación, se debe de tener en cuenta si las manifestaciones se presentan en pacientes de menos de 50 años, si la evolución clínica es lentamente progresiva y si las pruebas de neuroimagen detectan atrofia del cerebro y/o del tronco cerebral.

Cura

No existe una cura para la ataxia pero sí terapias para poder minimizar dentro de lo posible las consecuencias de la enfermedad. Entre ellas se encuentran la fisioterapia, para ayudar con la coordinación y mejorar la movilidad; la terapia ocupacional, para ayudar con las actividades de la vida diaria; y la logopedia, para mejorar el habla y trabajar la deglución.